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Imprevisto Fatal Piedra, Papel o Tijera, Venezuela, 2012 |
Autor: Nuevodia
Un inocente juego infantil sirve como detonante para que las vidas de un grupo de personas de diferente estrato social de un viraje inesperado a la tragedia, sin que ninguno de ellos pueda hacer nada al respecto, jugándoles el azar una mala pasada.
Piedra, Papel o Tijera, segundo filme del director Hernán Jabes
(Macuro), crea una necesaria reflexión en torno a la pérdida de los
valores morales, la violencia cotidiana, la corrupción institucional y
como un imprevisto puede cambiarnos la vida de un segundo a otro.
La historia narrada en "crescendo", va subiendo de tono a medida que la
tensión se va apoderando de la vida de los personajes, los problemas
cotidianos de los protagonistas como la soledad, la incomunicación
marital, la infidelidad, la pobreza, la delincuencia, al mezclarse todos
crean un monstruo de múltiples cabezas que termina devorándolos a
todos, sin medios tonos ni discursos político moralistas sobre quien es
más responsable que el otro; en Piedra, Papel o Tijera todos sus
personajes, inocentes o no, pagan por pecadores.
A diferencia de "La Hora Cero" del director Diego Ve-lasco, donde la
violencia lleva el ritmo de la historia de principio a fin, en el filme
de Jabes esta juega un papel secundario en la trama, se esboza al
principio cuando la tragedia juega con los personajes, se burla de ellos
al colocarlos en el mismo lugar, la ira del marido (Leónidas Urbina)
por la traición de la esposa (Gloria Montoya) que se siente sola, debe
hacerse a un lado cuando el hijo de ambos (Iván González) es secuestrado
por un joven desesperado
(Leandro Arvelo), que junto a su novia (Scarlett Jaimes) intentan salir
adelante dentro de un entorno hostil, pero la violencia les sale
nuevamente al paso en la figura de Mario (Ernest Campo) el matón del
barrio, quien se encargará de sellar el destino de todos, incluyendo el
suyo propio.
Piedra, Papel o Tijera, en este caso, es un juego cruel, una moraleja de
nuestro tiempo donde inevitablemente no podemos escapar de la
agresividad diaria, incluso durante el rodaje de la película el equipo
de filmación fue asaltado por un grupo de delincuentes armados,
llevándose los equipos de sonido y cámaras. Y aunque la película de
Hernán Jabes no puede ocultar la influencia del filme mexicano "Amores
Perros" de Alejandro González Iña-rritu, su realización demuestra el
grado de madurez que ha adquirido el cine venezolano.
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