miércoles, 29 de agosto de 2012
   
 
 
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El cáncer en la Conciencia ll

Nuevodia
Fecha de publicación: domingo, 15 de julio de 2012
Actualizado: 10:50 pm
 
Busqué el cáncer en la célula y lo encontré en un error de codificación del cerebro.


El crecimiento de células anormales es algo habitual en los seres humanos, todos en algún momento hacemos cáncer. Gracias al perfecto diseño de la naturaleza divina contamos con dispositivos de defensa que impiden la proliferación de células cancerígenas, tenemos en nuestro interior células y sustancias que actúan paralizando las células malignas, lamentablemente estos dispositivos se debilitan ante un elevado nivel de toxicidad del medio donde habitan las células, estas toxinas son generadas por varios factores dentro de los que juega un papel preponderante la emociones incómodas o destructivas. En el enfoque del determinismo biológico siempre se creyó que la alimentación con exceso de grasas y la comida chatarra era lo que más contaminaba el medio intra y extracelular, esto en parte es cierto pero no es la verdad fundamental en el desarrollo del cáncer. Tuve hace algunos años una paciente que asistió a mi consulta en la ciudad de Caracas con un diagnóstico de cáncer de estómago, una mujer de 49 años con modales muy finos y bien "cuidada", "Yo no sé porque me salió ese cáncer" decía, "llevo más de 20 años que no como carnes rojas, no tomo licor ni refrescos, no me trasnocho, soy vegetariana, hago ejercicios todo el tiempo y míreme con esta enfermedad, los médicos me dicen que está muy avanzado y que si me opero y me hago el tratamiento puedo durar un poco más". Efectivamente esta mujer tenía una historia de una persona que muy poco visitaba los médicos porque se mantenía "saludable", solo refiere haber tenido molestias estomacales porque según ella era muy delicada del estómago, hasta que sintió aumento de las molestias, acompañada de una sensación de peso en el estómago y una endoscopia trajo el diagnóstico de la enfermedad cancerígena, la tomografía confirmaría la presencia de un tumor de grandes dimensiones, como del tamaño de una naranja y la presencia de ganglios metastásicos en la zona abdominal. La mujer no dejaba de lamentarse y de preguntarse: "por qué a mí, tanto que me he cuidado yo en esta vida". Cuando profundizamos en la esfera emocional de esta persona nos percatamos del gran nudo de su vida, hacía 11 años había tenido un gran conflicto con su marido por una infidelidad de él, ella le dijo que abandonara la casa pero los hijos se opusieron ella acepto que se quedara, "usted sabe, por los niños", pero en ese tiempo no le he pasado palabras, decía orgullosa. Quiere decir que viven en cuartos separados le digo, ella responde "no en la misma cama", guaoo como hacen para no hablarse durante 11 años durmiendo en la misma cama?, le pregunto, bueno pa que usted vea, responde ella.
Esta historia es la clásica situación de un campo vital totalmente contaminado y enfermógeno (productor de enfermedad). La vida se desempeña en tres campos de relación, el campo vital que es el entorno paredes adentro, la familia y personas con las cual se comparte el hogar, el campo social, paredes afuera, es decir, el trabajo, amistades y otros entornos que se frecuentan y el campo intimo (yo con yo), la relación con el propio mundo mental.
El ser humano se acostumbró a verse escindido, como si el cuerpo anduviera por un lugar y la mente por otra, no sabe que todo lo que ocurre en la mente tiene su expresión física en el territorio corporal. Cada vez que se procesa una emoción incomoda el campo electromagnético que contiene la energía vital se distorsiona y afecta el potencial eléctrico de los tejidos, lo cual tiene una incidencia determinante en la calidad de vida celular, si a esto le añadimos los neurotransmisores o mensajeros emocionales que aterrizan en la membrana celular y condicionan su funcionamiento, tomando en cuenta que los neuropéptidos, como se le conoce en el medio especializado, influyen en la función y morfología de la células, la resultante de esta sumatoria de irregularidades fisiológicas y energéticas sería un deterioro de la salud de los tejidos que si se mantiene por un tiempo crítico da al traste no solamente con la calidad de vida del tejidos primariamente afectados sino también de la salud de la persona. Luego cuando aparece la lesión el técnico del cuerpo (médico convencional), hurga en su memoria abarrotada de manuales y protocolos de tratamientos diseñados para responder a los intereses de los productores de los medicamentos y no pensar en una salida concienzuda que tome en cuenta la historia vital de la persona enferma y de su entorno.
El doctor Hammer interesante figura de la medicina Alemana, cuestionado por el status quo e idolatrado por miles de pacientes, que se han beneficiado con su teoría, ha sufrido hasta persecución y enviado al ostracismo por la mafia médica Europea. Este enigmático investigador perdió a su hijo menor, quien fue asesinado en el Mediterráneo y meses después tanto él como su esposa desarrollaron cáncer, él en testículo y su esposa, también médico, en seno izquierdo. Hammer se pregunta cómo es que dos seres jóvenes y totalmente sanos desarrollen cáncer casi en el mismo tiempo, a partir de allí comienza una investigación rigurosa que lo llevó a estudiar los scanner cerebrales de las personas afectadas, descubriendo una imagen que al inicio, tanto para sus colegas como para los técnicos de la siemmens, parecía ser un artefacto (imagen no perteneciente al cuerpo que se interpone en la placa tomo-gráfica) no estando conforme con esta opinión continuó investigando hasta demostrar que esta inusitada imagen era la representación cerebral del cáncer. Después de la muerte de su esposa este insigne científico se dedicó por varios años a estudiar diferentes tipos de cáncer y descubrió que cada órgano tenía un sitio determinado en el scanner del cerebro por lo que creo un topograma cerebral, ya en medios científicos no alineados a la mafia se habla del foco de Hammer. También
creo toda una teoría con sus respectivas leyes. La primera ley de la "Nueva Medicina Germana", como él la llama, plantea que el cáncer es producido por un conflicto vivido en aislamiento (la persona se traga el problema) y que impacta en el cerebro y este envía, por un error de código, la información al órgano que representa el símbolo del conflicto en el terreno físico. Plantea también Hammer que el tratamiento fundamental debe ser psicoterapéutico y que el abordaje convencional basado en envenenamiento celular, rayos y cirugía no resuelve el trastorno sino que lo empeora.
Este planteamiento no puede ser aceptado por la oficialidad médica puesto que las directrices oficiales salen de los laboratorios de la trasnacionales que se embolsan cientos de miles de millones de dólares, solamente por concepto de quimioterápicos, tres veces más dinero que el que produce el narcotráfico en el mundo entero. El impetuoso andamiaje médico-industrial está guiado por los intereses más ruines y oscuros que puedan existir, por ahora es muy difícil desmontar esta poderosa industria, un gran conjuro de descerebrados la sostiene. La expansión de la consciencia tiene que partir de los mismos enfermos que deben reclamar su derecho a estudiar opciones y elegir su propio tratamiento y no hacer filas como vaquillas al matadero.
Dentro de cincuenta años la generación de entonces nos verá como una generación de idiotas que se autodestruyó por inconsciencia e ignorancia.

 
 
 
 
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